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Autoconsciencia y la Inteligencia Emocional

Este artículo fue publicado originalmente en el periódico “La Estrella” y hace parte de una columna quincenal de la ICF Capítulo Panamá para difundir qué es el coaching profesional. Busca informar, crear más consciencia y diferenciar el coaching profesional, en el que el coach se rige por principios éticos y está continuamente mejorando sus competencias.

Mira el artículo original en este Link.

La autoconsciencia es la base del aprendizaje, del desarrollo, del cambio. Es un fundamento de la inteligencia emocional, y lo que nos permite construir mejores relaciones, lograr mejores resultados, con un nivel superior de bienestar.

En su libro Insight, Tasha Eurich nos dice que el 95% de las personas creen que son autoconscientes, pero que en realidad este número es mucho más bajo, en el orden del 12% al 15%. La autora entiende la autoconsciencia como “la voluntad o habilidad de entender quiénes somos, incluyendo aspectos como nuestros valores y patrones (autoconsciencia interna), y cómo los otros nos perciben (autoconsciencia externa)”.

El proceso de desarrollo de la autoconsciencia implica espacios de reflexión, apertura a la introspección, pero también disposición a observar y a escuchar las percepciones de otros, a solicitar feedback.

En los procesos de coaching verificamos que cuando empezamos a explorar con nuestros clientes sus valores, talentos, pasiones, fortalezas, patrones, detonantes, entre otros, estos identifican que no es tan sencillo e incluso es más retador de lo que al inicio considerarían. Que no es tan evidente como podríamos pensar identificar lo que nos mueve, nos hace únicos y nos diferencia, ni identificar nuestros patrones de comportamiento.

Es necesario dedicar tiempo y reflexión a tomar consciencia de lo que nos distingue, de nuestros patrones de reacción, de las creencias y suposiciones que habitan detrás de nuestras acciones. Todos tenemos puntos ciegos, a nivel de conocimientos, emociones y reacciones de los cuales no somos conscientes, y a los cuales se nos dificulta acceder sin retroalimentación de otros.

El proceso de coaching proporciona el espacio reflexivo y creativo, que muchas veces no tenemos en el día a día, de momentos dedicados a conectar con quién somos, qué queremos, para que lo queremos y a explorar opciones de acción que potencien mejores resultados y bienestar.

Cuando conectamos con nuestro propósito, con nuestros valores, con la esencia de quiénes somos y de lo que valoramos, accedemos a una fuente de energía y motivación que enfoca nuestras acciones y nos apoya a desarrollar la flexibilidad y resiliencia necesarias para lograr nuestros objetivos y bienestar.

En el proceso de toma de consciencia accedemos y podemos apalancarnos en nuestros recursos internos, y desde ahí identificar también los recursos externos que necesitamos.

Los autores Travis Bradberry & Jean Greaves, en su libro Inteligencia Emocional 2.0, exploran algunas estrategias para desarrollar la autoconciencia personal, entre ellas el aprender a identificar las emociones cognitiva y físicamente, a no clasificarlas en buenas o malas, a no ignorarlas, mismo cuando incomodas, y si a reconocerlas y a dejarlas ir.

Otras estrategias identificadas son la práctica periódica del journaling y la obtención de retroalimentación como forma de observarnos desde la distancia, identificando patrones de comportamiento y detonantes en situaciones de estrés.

La práctica de reflexión periódica o de la meditación son estrategias para conectar con nuestra esencia, con nuestros valores, y de hacernos un regular chequeo mental y físico, para mantener nuestra salud mental y prevenir situaciones de burnout.

En nuestras interacciones con otros podemos también desarrollar nuestra autoconsciencia social, a través de la práctica de la atención plena, de la presencia, de la escucha activa, de la empatía.

Desde la curiosidad podemos observar al otro, o los otros desde su mundo, preguntar y tratar de entender a otros desde su experiencia de vida, creencias, suposiciones o su cultura.

Un coach profesional reconoce que la autoconsciencia es la base para que su cliente logre sus objetivos, y trabaja con el desde esa base en la definición de estrategias especificas a cada caso.

La autoconsciencia también es importante en el trabajo con equipos y en el desarrollo organizacional, en la identificación de dinámicas de interacción y patrones de comportamiento.

La autoconsciencia personal y social es un proceso de aprendizaje, una búsqueda de la maestría personal.

Mis estrategias preferidas son el chequeo emocional y el journaling, colocando mis reflexiones en el papel o grabarlas, para poder regresar a ellas y obsérvalas desde la distancia.

Estimado lector, ¿cómo te aseguras de desarrollar tu autoconciencia? ¿cuáles son tus estrategias preferidas?

Autor: Fátima Ribeiro

La autora es PCC (ICF Professional Certified Coach), Coach en procesos de desarrollo profesional, liderazgo y equipos, y miembro de ICF Panamá.

Desarrollo de equipos y organizaciones para responder al cambio

Este artículo fue publicado originalmente en el periódico “La Estrella” y hace parte de una columna quincenal de la ICF Capítulo Panamá para difundir qué es el coaching profesional. Busca informar, crear más consciencia y diferenciar el coaching profesional, en el que el coach se rige por principios éticos y está continuamente mejorando sus competencias.

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Uno de los retos para lograr transformaciones exitosas en las organizaciones y potenciar su desarrollo y sostenibilidad es tener líderes y equipos preparados para responder al cambio.

Bushe & Lewis (2023) identificaron en su artículo publicado en el Leadership & Organization Development Journal, tres estrategias de cambio para el desarrollo organizacional. Las tres estrategias definidas por los autores son: (1) una estrategia basada en datos (data-based), (2) una estrategia de elevado compromiso (high engagement) y (3) una estrategia generativa (generative).   

A cada una de estas estrategias corresponde una visión de la organización y de su sistema, de sus procesos, estructuras y relaciones.

Los autores consideran que el adoptar una de las tres estrategias, arriba mencionadas, en situaciones de cambio está dependiente del tipo de desafíos que la organización enfrenta y del nivel de compromiso requerido de las diferentes partes interesadas o stakeholders.

  1. Una estrategia basada en data es adecuada cuando hay una falta de entendimiento del problema o desafío y la recolección y el análisis de data previos son importantes para clarificarlo, siendo la data también importante para convencer a otros (equipos y/o stakeholders) de la necesidad del cambio. Esta es también una estrategia adecuada cuando los desafíos de la empresa, además de complicados, son más lineales, permitiendo que la recolección y el análisis de datos permitan establecer relaciones de causalidad o función.
  2. Una estrategia de elevado compromiso es adecuada cuando los líderes tienen una visión clara del futuro deseado, pero el compromiso de los colaboradores y/o otros stakeholders es esencial para asegurar el éxito del proceso de cambio. Con esta opción, la coordinación central en la selección de las estrategias del cambio es importante, por ejemplo, por requerimientos de capital, pero los participantes en el proceso tienen la oportunidad de influenciar en la estructuración del tipo de cambio o en su implementación.
  3. Una estrategia generativa es adecuada cuando el cambio es un desafío complejo y adaptativo, requiriendo de mayor interacción y comunicación, y cuando hay la posibilidad de intentar diferentes abordajes simultáneos para alcanzar los objetivos. En esta estrategia, el concepto de propósito (definido como lo que la organización intenta alcanzar cada día), y que es diferente de la visión (entendida como el futuro deseado o la solución a un problema) es compartido por todos los involucrados en el proceso de cambio, haciendo que todos se unan alrededor del propósito. Esta estrategia es adecuada cuando el proceso de cambio va a requerir una transformación en los comportamientos y creencias de las personas y, por este motivo, requiere también de su involucramiento activo en la promoción del cambio. Esta estrategia, que implica un mayor compromiso de todos los empleados y de otras partes interesadas, es adecuada cuando el equipo de liderazgo requiere de transformaciones más rápidas que en los procesos de cambio idealizados e implementados de arriba hacia abajo.

El rol de los equipos de liderazgo es diferente en cada una de las estrategias, desde un rol más directivo hasta un rol más de facilitador y promotor del aprendizaje a través de la prueba y del error.

El líder en la estrategia generativa es un facilitador de recursos, relaciones y conversaciones y de procesos de aprendizaje. Para que esta estrategia sea efectiva, es importante cultivar la seguridad psicológica, la confianza y el empoderamiento en los equipos.

Un proceso de coaching de equipos, con un coach de equipos con experiencia y conocimiento de las dinámicas organizacionales, puede apoyar a los equipos de liderazgo a descubrir un propósito que inspire y envuelva otros en el proceso de cambio, y que cree valor para las diferentes partes interesadas, a clarificar procesos, a crear las relaciones y alianzas que potencien el compromiso y el cambio, y a crear una cultura de aprendizaje en los equipos y organizaciones. Los Coaches de equipo externos pueden impactar positivamente el performance de los equipos y contribuir al proceso de transformación organizacional.

Autora: Fátima Ribeiro

La autora tiene la credencial PCC (ICF Profesional Certified Coach) y es Coach en procesos de desarrollo profesional, liderazgo y equipos, y miembro de la Directiva de ICF Panamá.

¿Necesitamos cambiar para el 2022?

Este artículo fue publicado originalmente en el periódico “La Estrella” y hace parte de una columna quincenal de la ICF Capítulo Panamá para difundir que es el Coaching profesional. Busca informar, crear más consciencia y diferenciar el coaching profesional, en que el Coach se por rige principios éticos y está continuamente mejorando sus competencias.

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Vivimos en un contexto en que el cambio ya no es un evento y sí una constante; en el que el parar, pensar y dedicar tiempo consciente al aprendizaje es cada vez más importante (al igual que difícil por el ritmo de vida) para enfrentar los retos del futuro.

 

Nos aproximamos del final de año de 2021 y les invito a pausar, reflexionar e integrar los aprendizajes y planificar el 2022.

 

¿Cómo es que los cambios nos están afectando como personas, familias, equipos y organizaciones?

  • ¿Qué vemos y acreditamos? ¿Qué pensamientos nos habitan? ¿En qué creencias nos estamos enfocando?
  • ¿Cómo trabajamos y nos relacionamos? ¿Qué alianzas, relaciones y conexiones estamos construyendo?
  • ¿Quién estamos siendo en los diferentes momentos, con diferentes personas y en diferentes contextos?

 

Traer a la consciencia cómo sentimos, pensamos y estamos impactando en nuestras personas de interés es importante en un proceso de aprendizaje y de cambio.

 

Complementariamente validar nuestra percepción, con la percepción de otros, en acciones periódicas de feedback y feedforward (sugerencias de mejora) de nuestras personas de interés.

 

Tener identificados nuestros valores, talentos, aspiraciones, patrones, ambientes en que florecemos, reacciones y el impacto en otros, nos trae un mayor nivel de autoconocimiento y autoconciencia y nos permite clarificar nuestras fortalezas y debilidades, percibir que nos diferencia, que barreras internas percibimos, que recursos necesitamos y que queremos aprender para potenciar nuestra propuesta de valor considerando las oportunidades y amenazas del contexto.

 

Identificar nuestros detonantes y percibir de dónde vienen los estímulos que nos impactan, nos ayuda a escoger los comportamientos que mejor sirven a nuestros objetivos, y a no utilizar la volatilidad emocional como herramienta de autogestión y en la gestión de los demás.

 

¿Dónde estamos en la curva del cambio? ¿En la negación, en la resistencia, en la aceptación, en el desarrollar capacidades, o comprometidos, invirtiendo el tiempo y los recursos en el proceso?

 

¿Y, qué pasa en nuestros equipos y organizaciones? ¿Cómo están reaccionando a los retos diarios, a la incertidumbre y al cambio? ¿Qué estamos mirando y co-creando? ¿Qué valor estamos creando?

 

Los ambientes de confianza, de seguridad psicológica, de altos estándares y responsabilidad, en los que el error es parte del proceso de aprendizaje, son propicios al aprendizaje, al asumir riesgos y consecuentemente más preparados para el cambio como una constante. Inversamente los ambientes de alto control, de micro gestión y baja seguridad psicológica se relacionan con ansiedad y estrés en situaciones de cambio.

 

Tener identificadas que comunicaciones estamos teniendo la mayoría de nuestro tiempo es también crucial en el contexto del cambio. ¿Estamos en el informar, decir y preguntar? ¿En el persuadir y negociar? ¿En el co-crear y transformar? ¿Qué mezcla de los tres tenemos actualmente y cuál nos gustaría o necesitaríamos de tener?

 

El propósito de una organización está cambiando, de crear valor para los accionistas a crear valor para todos los stakeholders. ¿Qué valor estamos creando para nuestros stakeholders internos y externos? ¿Qué nos dirían nuestros colaboradores, equipos, clientes, proveedores y otros stakeholders sobre el camino que recorremos y que tenemos que recorrer? ¿Que no podemos dejar de atender desde ya para hoy, para mañana y para el futuro, en este contexto de cambio como una constante?

 

Cada vez más el manejo de las polaridades es una constante. Algunos ejemplos de polaridades que podemos estar navegando son: resultados y bienestar; el hoy, el mañana y el futuro; gestión e innovación; ser estratégico y operacional; individualidad y diversidad. El desafío actual es manejar ambas polaridades simultáneamente. Es el liderazgo compartido. Es desarrollar una visión sistémica, reforzando relaciones, conexiones y alianzas.

 

Un proceso de coaching individual, ejecutivo, de grupos o de equipos, apoya entre otros, a crear nuevas posibilidades desde el propósito y visión de futuro, a identificar patrones, a adoptar una perspectiva de curiosidad, promoviendo la creatividad, la confianza, la experimentación y la responsabilidad. Un coach profesional, de acuerdo con su especialidad, tiene herramientas para apoyarte en este camino.

 

Autor: Fátima Ribeiro

La autora es Coach en procesos de desarrollo Profesional, Liderazgo y Equipos, ACC (ICF Associated Certified Coach), y miembro de la Directiva de ICF Panamá.

Comportamientos ineficaces en liderazgo

Este artículo fue publicado originalmente en el periódico “La Estrella” y hace parte de una columna quincenal de la ICF Capítulo Panamá para difundir que es el Coaching profesional. Busca informar, crear más consciencia y diferenciar el coaching profesional, en que el Coach se por rige principios éticos y está continuamente mejorando sus competencias.

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En el proceso de desarrollo del liderazgo, a través del coaching ejecutivo, se pueden utilizar diferentes enfoques, según el contexto del líder y de la organización, las necesidades identificadas y los objetivos planteados.

Uno de ellos es el trabajar de afuera, de lo que es visible y percibido, como los comportamientos los comportamientos (del hacer) hacia adentro (el ser y el pensar), en un ciclo iterativo para potenciar cambios sostenibles en el tiempo.

Este enfoque es particularmente adecuado para líderes que perciben que comportamientos de liderazgo asociados con su éxito en el pasado pueden no ser los necesarios para lograr el éxito en el futuro, en contextos más complejos, ambiguos y cambiantes.

Este es un trabajo que se inicia con la identificación de los comportamientos del líder, de como este es percibidos por sus personas de interés o stakeholders, y del impacto de sus comportamientos en su organización y en el sistema más amplio. El trabajo sigue promoviendo la interacción del líder con sus stakeholders para integración de sus sugerencias de mejoría en un plano de acción, que se evalúa y adapta en un ciclo regular, facilitando simultáneamente el cambio de comportamientos y de percepciones.

La mayoría de nosotros mira cambios de comportamientos que otros deberían hacer, y estamos disponibles para proveer sugerencias de mejoría, pero en general no somos tan perceptivos de los cambios de comportamientos que nosotros deberíamos implementar y nos es difícil hacerlo en el día a día.

El impacto de nuestros comportamientos es significativo en las personas a nuestro alrededor, en nuestra organización. Este impacto crece con el nivel de responsabilidad de los líderes y con la dimensión de los stakeholders internos y externos que impactamos.

A la medida que un líder tiene éxito, este cambio de comportamiento es aún más difícil de hacer, pues lo asocia al éxito del pasado, no comprende que necesita nuevos comportamientos para tener éxito en el futuro.

Se pueden identificar beneficios de implementar cambios, pero no siempre estamos dispuestos a aceptar los costos, para dejar ir el comportamiento que ya no nos sirve, incluso podemos pensar y verbalizar, pero “yo soy así, siempre he sido así y siempre me ha funcionado…”. Esto indica que no nos queremos comprometer con el proceso, podemos no tener la humildad o el coraje para hacerlo.

Uno de los retos de los coaches es percibir cual es la disposición de sus clientes para trabajar los objetivos e implementar los cambios que se proponen. El éxito del proceso es responsabilidad del coachee con sus reflexiones, aprendizajes y acciones. El coach facilita el proceso y provee el estímulo, refuerzo y apoyo adecuados al logro de los objetivos.

Unos de los autores que más desarrolló e implementó este enfoque en los comportamientos es Marshall Goldsmith, reconocido internacionalmente como un líder de pensamiento en liderazgo, como coach ejecutivo y como autor de diversos best-sellers.

En su libro “What got you here won´t get you there” Marshall Goldsmith identifica 20 hábitos o comportamientos ineficaces en el liderazgo. Entre ellos podemos mencionar:

Ganar demasiado, o la necesidad de ganar en todas las situaciones, cuando es importante, cuando no es, y aun cuando es totalmente irrelevante. Este es el comportamiento identificado por Marshall Goldsmith como el desafío número uno para la mayoría de los líderes.

Otros comportamientos ineficaces relacionados son: el añadir demasiado valor, es decir, añadir nuestro granito de arena en cada conversación o discusión aun cuando no aporta valor; el retener información, para ganar ventaja sobre los otros; y el jugar a favoritos, para ganar aliados.

También resulta ineficaz el desvalorizar las opiniones expresadas por otros haciendo comentarios destructivos o sarcásticos; expresar negatividad, o “te voy a decir por que esto no funciona”; o una forma más inconsciente responder, a comentarios o sugerencias, con “no, pero, sin embargo…” retirando valor al que el otro está expresando.

Son aún comportamientos ineficaces el hablar con ira, utilizando la volatilidad emocional como herramienta de gestión y el no escuchar, el no estar presente de forma consciente para nuestras personas de interés, abogando falta de tiempo, exceso de trabajo, o el escuchar con una atención parcial por distracciones como el celular.

Para desarrollar comportamientos de liderazgo más eficaces, el cliente debe reconocer que necesita cambiar y comprometerse con el proceso. El coach desde sus conocimientos y experiencia, y en alianza con el cliente, promueve, entre otros, la autoconsciencia, la autogestión y la gestión de relaciones con las personas de interés.

 

Autor: Fátima Ribeiro

La autora es ACC (ICF Associated Certified Coach), Coach en procesos de desarrollo profesional, liderazgo y equipos, y miembro de la Directiva de ICF Panamá.

Inteligencia Emocional una herramienta en el Coaching

Este artículo fue publicado originalmente en el periódico “La Estrella” y hace parte de una columna quincenal de la ICF Capítulo Panamá para difundir que es el Coaching profesional. Busca informar, crear más consciencia y diferenciar el coaching profesional, en que el Coach se por rige principios éticos y está continuamente mejorando sus competencias.

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En el proceso de coaching se utilizan conceptos y herramientas diversos para apoyo a los coachees, de acuerdo con el enfoque del proceso y a la formación y caja de herramientas de los coaches.

El concepto de inteligencia emocional es una de las herramientas que podemos utilizar.

Yuval Noah Harari, historiador y filosofo autor de libros como “21 lecciones para el siglo XXI” considera la inteligencia emocional y el equilibro mental como las dos destrezas imprescindibles para el resto de nuestra vida.

Daniel Goleman, uno de los pioneros de la inteligencia emocional, publicó en 1996 un artículo que aún hoy es considerado lectura esencial en Harvard Business Review en temas de liderazgo, llamado “¿Qué hace un líder?”

Este artículo enfoca el concepto de un líder emocionalmente inteligente en cinco elementos: autoconocimiento, autodisciplina, motivación, empatía y habilidad social.

Al autoconocimiento se asocian como principales características: la autoconfianza, una autoevaluación realista y un sentido de humor autocritico.

Las principales características de la autodisciplina son la fiabilidad e integridad, el estar confortable con la ambigüedad y la apertura al cambio.

La pasión para cumplir con los objetivos, el optimismo, aún en situaciones de fracaso, y el compromiso con la organización son las tres características principales en la motivación.

La habilidad para construir y retener talentos, la sensibilidad a diferentes culturas y el estar enfocado en el servicio a los clientes son las características de la empatía.

En la habilidad social el autor se refiere a la eficacia en el liderazgo del cambio, el poder de persuasión y la habilidad para construir y liderar equipos.

Mirando las características descritas, estas constituyen aún un modelo valido más de veinte años después de su expresión original. Lo que cambia es nuestro mapa mental y la forma u orden de importancia en los diferentes contextos.

El concepto de inteligencia emocional fue desarrollado más recientemente, con un abordaje muy práctico, por Travis Bradberry & Jean Greaves, los cuales definen dos grandes competencias, la personal y la social. En la competencia personal, es importante la autoconsciencia -reconocer emociones propias y tolerar malestar- y la autogestión – tolerar incertidumbre y perseguir objetivos, no necesidades-. En la competencia social, es importante la consciencia social -reconocer las emociones en otros, escuchar y observar- y la gestión de relaciones -gestionar las interacciones con éxito y reforzar conexiones.

Particularmente, considero bastante útil como herramienta en el coaching el modelo, desarrollado por el Dr. Reuven Bar-On y Jonathan y Leight Bowman-Perks, que considera como factores de inteligencia emocional, factores intrapersonales, conectados con la autoconsciencia y la autoexpresión, factores interpersonales de consciencia social e interacción, factores de manejo del estrés asociados con gestión emocional y control, factores de adaptabilidad y gestión del cambio y factores generales como la automotivación.

En el coaching estos modelos se pueden trabajar, por ejemplo, considerando las áreas o factores en que el coachee tenga oportunidades de mejoría, las áreas en que funcione ya de forma efectiva y las áreas en que tenga un desempeño superior.

El concepto de inteligencia emocional impacta de forma significativa en los comportamientos y relaciones y puede así ser trabajado usando alguno de estos marcos teóricos. Lo más importante en el proceso de coaching es la utilización de metodologías adecuadas a cada cliente, a los objetivos del proceso y los objetivos específicos de cada sesión.

El coachee puede utilizar su propia reflexión y/o incorporar la percepción de sus stakeholders o personas de interés, como familiares, amigos, compañeros de trabajo, como pares, jefes y miembros de su equipo, beneficiando al coachee de una perspectiva sistémica. La humildad, el coraje y la disciplina con el proceso impactan fuertemente los resultados.

El proceso en general se enriquece cuando el coachee se abre a la retroalimentación de sus stakeholders, en un círculo positivo de reflexión, integración de aprendizajes, escucha de sugerencias de mejoría, evaluación y acción.

Fátima Ribeiro, ACC

La autora es ACC (ICF Associated Certified Coach), Coach en procesos de desarrollo profesional, liderazgo y equipos y miembro de la Directiva de ICF Panamá.

 

 

Hábitos y Detonantes

El 17 de septiembre en un Linkedin Live hablamos de hábitos y detonantes que impactan nuestro liderazgo.

Sobre este tema te invito a escuchar la grabación y a leer el articulo «Tomando consciencia de nuestros detonantes» reproducido en el blog.

 

El 3 de septiembre conversamos también con Priscilla Solano en el programa Anexión TV en Costa Rica, sobre «Comportamientos que nos sirven».

 

 

 

Tomando conciencia de nuestros detonantes

Este artículo fue publicado originalmente en el periódico “La Estrella” y hace parte de una columna quincenal de la ICF Capítulo Panamá para difundir que es el Coaching profesional. Busca informar, crear más consciencia y diferenciar el coaching profesional, en que el Coach se por rige principios éticos y está continuamente mejorando sus competencias.

Mira el artículo original en este Link

El mundo actual es cada vez más incierto, complejo e hiperconectado y los estímulos que recibimos diariamente crecen también en volumen y complejidad.

Nuestro día a día está lleno de estímulos que recibimos de las personas con quienes nos relacionamos presencial o virtualmente, de los acontecimientos a nuestro alrededor que atraen o requieren de nuestra atención de forma más pasiva o activa, de la cantidad y diversidad de información, de elementos distractores que existentes en las redes sociales, en la televisión y en la internet.

Los impulsos recibidos generan comportamientos, los cuáles no siempre son los que más nos convienen, pues no sirven ni a los resultados que buscamos, ni a nuestro bienestar.

¿Que son entonces los detonantes?

Los detonantes son así cualquier estímulo que pueda afectar nuestro comportamiento, independientemente del origen o forma del estímulo.

Los detonantes pueden ser directos o indirectos, externos o internos, conscientes o inconscientes, anticipados o inesperados, alentadores o desalentadores, productivos o contraproducentes.

Entre el impulso y el comportamiento buscamos desarrollar la autoconsciencia acerca de cómo esos estímulos nos impactan para hacer una elección más consciente de nuestros comportamientos, de acuerdo con lo que más nos sirve a nivel de nuestros objetivos y/o bienestar.

Como nos dice Victor E. Frankl “cuando no somos capaces de cambiar una situación, somos desafiados a cambiarnos a nosotros mismos”.

En un proceso de coaching, ya sea ejecutivo, profesional o personal, el coach que trabaje estas herramientas puede apoyar a su cliente o coachee en el proceso de toma de consciencia, para identificar de forma explícita sus principales detonantes y cómo estos están impactando sus comportamientos.

Tasha Eurich en sus investigaciones nos dice que 95% de las personas consideran que son autoconscientes, pero que el número real es del 12% a 15%.

El coach ayuda a despertar la conciencia, facilitando la comprensión y el aprendizaje del cliente mediante el uso de diferentes metodologías de su caja de herramientas.

Marshall Goldsmith es uno de los autores que trabaja el tema de los detonantes en su metodología de cambio de comportamientos de los lideres y del cambio de percepciones de los stakeholders sobre los comportamientos de los líderes. De su metodología destaco la clasificación de los detonantes en cuatro cuadrantes, en que los ejes son: “los quiero y no los quiero” y “los necesito y no los necesito”. Los detonadores que quiero y necesito me potencian, los que quiero y no necesito me distraen, los que no quiero y necesito los debo buscar, y los que no quiero ni necesito debo aislarlos.

El conocimiento o la autoconsciencia de nuestros detonantes no es suficiente para dejar de responder a ellos. Necesitamos apoyo para hacer cambios en nuestras conductas, aun si considero que éstas solo me afectan a mí. La generalidad de nosotros necesita tener una estructura, establecer reglas, implementar una rutina en un proceso continuo de cambio y de adecuación de los comportamientos que más nos sirven en cada momento. Por ejemplo, para mejorar nuestra forma física, no basta conocer los estímulos que me llevan en una dirección diferente y tener conciencia de la necesidad de hacer ejercicios. Hay que desarrollar estrategias para lograr establecer una nueva rutina, asociarla a otra actividad, crear un espacio dedicado en la agenda semanal, prever recompensas en el proceso y reclutar apoyo de un amigo o de un entrenador.

La humildad y el coraje nos apoya en el proceso de autoconsciencia y compromiso, la disciplina apoya en la implementación de acciones, en lograr cambios más constantes en nuestros comportamientos

El coach en su proceso incentiva su cliente a la implementación de acciones, a la evaluación de los resultados de las acciones, a la definición e implementación de estrategias de éxito, acompañando el cliente en su proceso de avance en dirección a sus objetivos y a su bienestar. El coaching es así un proceso de aprendizaje y crecimiento, que facilita la autoconciencia y el crecimiento del Cliente en el proceso de transformar el conocimiento y los aprendizajes en acciones, promoviendo la autonomía del coachee en el proceso.

Fátima Ribeiro

La autora es es ACC (ICF Associated Certified Coach), Coach en procesos de desarrollo profesional, liderazgo y equipos y miembro de la Directiva de ICF Panamá. El artículo fue publicado originalmente en la columna de ICF Capítulo Panamá en el periódico «La Estrella».

Un día con Marshall Goldsmith

El viernes 10 de mayo viajé a San Diego, California, para un sábado lleno de aprendizajes con Marshall Goldsmith, autor de varios best sellers a nivel mundial, considerado como Coach Ejecutivo #1 del mundo y entre los diez mejores Business Thinkers en los últimos ocho años.

La invitación para participar de un grupo de 22 excelentes profesionales de varios países me llegó unos días antes y me llenó de entusiasmo tener la oportunidad de trabajar directamente con una persona a quien admiro profundamente.

El programa, que incluyó un workshop, un entrenamiento de competencias y una recepción en la casa de Marshall Goldsmith, superó mis expectativas.

Una co-creación de aprendizajes sobre el liderazgo del futuro; el feedforward como herramienta fundamental para implementar cambios comportamentales, reconocidos por las personas a nuestro alrededor; mejores prácticas de coaching ejecutivo y un espacio especial dedicado al liderazgo femenino.

El ambiente y la energía fueron extraordinarios, en una sintonía de aprendizaje y de compartir experiencias. Una grande generosidad de Marshall Goldsmith, de su equipo, su esposa y de todos los participantes.

El workshop se filmó y será integrado al documental que se está produciendo sobre el trabajo y legado de Marshall Goldsmith, el cual estará disponible en el transcurso del año 2020.

Ser mejor persona y mejor profesional es un aprendizaje constante. En este proceso de crecimiento nos podemos preguntar, diaria o semanalmente:

¿Hice mi mejor en?

  • Tener objectivos claros
  • Trabajar para obtener mis objetivos
  • Ser feliz
  • Encontrar significado
  • Construir relaciones positivas
  • Estar plenamente comprometido

“Life is Good”.

Un abrazo,

Fátima Ribeiro

 

Mira también mi artículo el Liderazgo del Futuro

Carreras internacionales, los desafíos de una integración exitosa

En un mundo cada vez más global, las mejores oportunidades profesionales están muchas veces fuera de nuestra zona de confort. Fuera de nuestro país, eventualmente fuera de nuestro continente, en idiomas que ni siempre dominamos y en contexto culturales diferentes.

Cambiar de país e integrarnos a una realidad sociocultural diferente trae muchos retos, pero también muchas oportunidades de crecimiento y desarrollo de nuestras habilidades y competencias.

Desafíos para el profesional o ejecutivo, pero también para su familia y para la integración profesional de su compañero, cuando este desea permanecer activo en un contexto profesional.

Muchas empresas, principalmente las multinacionales, tienen programas que apoyan la integración cultural y profesional del expatriado, pero también la de sus compañeros, con programas de mentoría y coaching.

Estos programas son excelentes y aportan a una integración más rápida y exitosa para todos los miembros de la familia.

Pueden tener varios contextos, aquí los más comunes:

  • Integración cultural
  • Integración profesional en una organización
  • Desarrollo de un proyecto de emprendimiento
  • Voluntariado activo

Por solicitud de organizaciones o personas individuales, he trabajado con expatriados o sus compañeros para que su integración social y profesional en Panamá sea exitosa y contribuya positivamente a su bienestar personal y profesional y al bienestar familiar.

Los procesos de cambio proporcionan una excelente oportunidad de reflexionar sobre nuestro propósito, en conectar con nuestra esencia y nuestros deseos más profundos, en desarrollar las visiones que queremos para nuestra vida, en un “yo positivo y en acción”. Con estas visiones se generan posibilidades a través de un proceso de brainstorming que apoya en la creación de un plan de acción personalizado.

Es una reflexión integrada con las varias dimensiones del ser humano, que libera el corazón y la mente en un proceso creativo y potenciador.

Los programas de integración o desarrollo profesional se adaptan a las necesidades de cada cliente, generando espacios para reflexionar sobre creencias, marca personal, construcción de redes de apoyo y oportunidades de networking, que se integran a un rediseño profesional o de carrera.

Las herramientas se integran al plan de acción de acuerdo a los objetivos, en un análisis de contexto, con la incorporación de mejores prácticas en la creación y comunicación del valor a través de CV, redes sociales, entre otros.

De sesión en sesión, los clientes integran sus aprendizajes, construyen estrategias de éxito, reconocen sus logros y se empoderan de sus objetivos y visiones.

Como Coach Profesional facilito procesos y utilizo herramientas de acuerdo con los objetivos del proceso de cada cliente y adaptadas a los objetivos definidos en cada sesión.

Mi experiencia personal como compañera de expatriado, que creció e integró aprendizajes en un nuevo país, como esposa y madre, como profesional en organizaciones locales, como miembro de asociaciones gremiales y como emprendedora que desarrolla su propio negocio, apoya en establecer confianza y crear conjuntamente.

No nos definen las circunstancias o los desafíos, nos definen nuestras respuestas y nuestras acciones, en un proceso de aprendizaje continuo.

Fátima Ribeiro

 

Si te identificas o si consideras que tu organización puede desarrollar programas de coaching de apoyo a la integración de colaboradores expatriados y sus compañeros, encuentra mis aquí contactos aquí.

Compartiendo las mejores prácticas sobre la formación de líderes

Gracias a ALIAT – Asociación Latinoamericana para la Innovación en el Aprendizaje y desarrollo del Talento por la organización del Learning Workshop «Compartiendo las mejores prácticas sobre la formación de líderes» con esta interesante Metodología Fishbowl.

Un excelente compartir de experiencias y aprendizajes acompañada de excelentes profesionales.

ALIAT representa un marco en mi trayectoria como Coach y es con inmenso gusto que colaboro en sus actividades. Fue en el inicio de la asociación en el 2016, en una de sus primera reuniones mensuales, que conocí a la representante de INCAE Business School en Panamá, que me presentó los programas de capacitación ejecutiva de INCAE, escuela en que completé mi primera certificación de Coaching Ejecutivo en Diciembre de 2016.